miércoles, 24 de septiembre de 2008
POR QUE HASTA AHORA?
La intervención del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Rafael Ochoa Guzmán, en un intento por destrabar el conflicto del magisterio morelense revela, por una parte, la incapacidad negociadora de los interlocutores locales -gobierno y líderes seccionales- y por otra la magnitud que alcanza éste movimiento a más de un mes de la suspensión de clases.En principio el dirigente nacional reconoció que faltó una estrategia adecuada de información y orientación sobre el contenido y propósitos de la Alianza por la Calidad de la Educación, firmada por el gobierno y el SNTE.También es saludable que haya admitido que la inconformidad de miles de maestros morelenses es una postura que debe ser respetada.Ahora su problema es que en la anunciada mesa de diálogo entre las autoridades y la estructura sindical del magisterio, incluso la que representan disidentes e inconformes con la alianza, ofrezca voz y voto a éstos últimos.Es obvio que la dirigencia nacional tiene que respaldar a los líderes estatales de la sección 19, al menos hasta que sean sustituidos mediante el procedimiento que marque el estatuto interno.Y es comprensible que la dirigencia de la sección 19 respalde la alianza, porque fue ella quien la firmó con las autoridades morelenses.Pero también es de justicia que los más de 15 mil profesores inconformes sean tomados en cuenta en la búsqueda de una solución.Lo que sí se justifican son las críticas en torno a que actores sociales como el obispo Florencio Olvera Ochoa intenten inmiscuirse en problemas como el magisterial y pretendan desacreditar a quienes –en muchos casos- son integrantes de su feligresía.
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