martes, 30 de septiembre de 2008

Actuar frente a la crisis

No es que quiera ser alarmista, pero esta editorial resume muy bien, todo lo que han estado diciendo los expertos en economía y finanzas, y que creo que debe ser tomado muy en serio...

Editorial de EL UNIVERSAL
30 de septiembre de 2008

Los legisladores estadounidenses, preocupados por su futuro político, han profundizado su crisis económica. Ya no hay duda de que México será muy afectado; por eso, más que “blindajes” contra una situación inminente habría que buscar salidas.

La Cámara Baja del Congreso estadounidense rechazó por 228 a 205 el masivo plan de rescate financiero propuesto por el gobierno del presidente George W. Bush y demoró así el inicio de solución a una crisis que ya arrastra a la mayor parte del mundo, incluso México.
La crisis se dio en el peor momento posible en Estados Unidos: literalmente, en la víspera de una elección para elegir al sucesor de un presidente que terminará en cuatro meses y sale con una credibilidad cuestionada por su manejo de la guerra contra el terrorismo y su administración de la economía.

Con esa ausencia de liderazgo, lo que parecía un trato hecho a favor del “paquete financiero” reventó cuando 95 de los 199 miembros de la minoría republicana —el partido del presidente— se unieron a 133 demócratas renuentes y desdeñaron la propuesta.

Dicen los analistas que el mundo entero podría entrar en recesión; es decir, un periodo de al menos seis meses en el que el porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto de las naciones es negativo.

En México las estimaciones de crecimiento para 2009 han bajado ya hasta 1%. En el peor de los casos, habría crecimiento y además inflación. Si esa situación se prolongara por más tiempo estaríamos en lo que denominan los economistas como “depresión”.

Incapacidad de generar nuevos empleos, despidos, menor consumo, aumento de precios, falta de dinero y mayores tasas de interés en los créditos son algunos de los síntomas que ocurrieron al mismo tiempo a nivel mundial por última vez en 1929 y sus consecuencias fueron desastrosas.
Es cierto que las condiciones macroeconómicas de México son tal vez mejores que las del resto de América Latina. De hecho, la caída en las bolsas de ayer en el resto de los países de la región fue mayor que la de México; pero eso no debería ser un consuelo, como pareciera ser hasta ahora en el discurso gubernamental. Hace falta tener un plan para con los recursos disponibles, remar en contra del estancamiento del vecino.

Guerra por la confianza pública

Las autoridades enfrentaron las últimas semanas una fase de la “guerra contra las drogas” que puso de relieve sus problemas de comunicación y de imagen mas allá de la horrífica matanza y mutilaciones diarias que reflejan los medios.

De hecho, si algo caracteriza esta fase es la aparente incapacidad del gobierno para hablar con una sola voz, unificada y creíble, en vez de un coro cacofónico que parece subrayar una acción policial como la de aquellos gendarmes del cine mudo que corrían sin ton ni son en persecuciones inútiles.

Peor aún, contrasta con las “mantas” de los cárteles, medios rudimentarios pero efectivos por su capacidad para transmitir su mensaje de terror y amedrentamiento.

Es necesario entonces que el gobierno recupere credibilidad, con hechos y en palabras respaldadas por esos hechos. Políticamente, pues.

En ese sentido, un vocero único del gobierno para la lucha antinarco parecería deseable, sobre todo si sólo es para brindar información sobre el combate a la delincuencia. Tan ideal como una autoridad capaz de perseguir hasta lo último los abusos del poder contra la ciudadanía.

Y perdón por no respetar lo dicho en cuanto a colocar notas completas, sorry...

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