2011-03-01
Las ganancias de la producción que se logre ya tienen destino: políticos corruptos y despatriados, y particulares abusivos con cuentas en el extranjero.
¿Y el pueblo que es el verdadero dueño del petróleo?
Realmente es inaudito que Francisco Labastida además de salir ileso del saqueo que hizo de PEMEX para financiar su campaña presidencial, que perdió por cierto, aparezca simbólicamente entregando el oro negro a particulares.
¿Cuál es el PRI renovado que pretende regresar a Los Pinos, y para qué?
¿Cuál es el PAN que prometió un México para vivir mejor?
¿De verdad se puede aliar la izquierda con estos mafiosos y traidores a la patria?
¿Vamos a permitir que terminen de desmantelar nuestra industria nacional para tener el pretexto de que otros vengan a manipularla para llevarse la ganancia?
Por lo pronto hay que alistar faldas y rebozos de las Adelitas para salir nuevamente a las calles a gritar que la patria no se vende, que se ama y se defiende.
La verdadera modernización para PEMEX es que los gobiernos prianistas dejen de exprimirla para que se reinvierta en la infraestructura necesaria y pueda, como pudo siempre, cumplir con la tarea que le marca la Constitución.
Estos bárbaros creen que modernizarse es declararse incompetentes. Lo que no dicen es la cantidad de técnicos y especialistas mexicanos que han echado fuera para contratar ahora extranjeros.
Con razón se unieron priístas y panistas en el 2006 para propagar la mentira de que Andrés Manuel López Obrador era un peligro, sí, pero un peligro para los saqueadores porque no les iba a permitir la privatización del petróleo mexicano. Es más, si no le hubieran robado la Presidencia en estos momentos ya tendríamos por lo menos dos nuevas refinerías produciendo las gasolinas que tenemos que comprar, carísimas, al extranjero.
Estamos a tiempo de impedir este nuevo saqueo. Si nos organizamos podemos echar abajo la intromisión de la iniciativa privada en la exploración y producción de los hidrocarburos. Ya no sólo la convicción de salvar lo nuestro, es también una obligación que tenemos con las nuevas generaciones.
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