Foto: Televisa Deportes
Fuente: Televisa Deportes
Por: Eduardo Camarena
Manny Pacquiao ratificó su grandeza, Antonio Margarito equivocó la estrategia
El filipino Manny Pacquiao derrotó de manera categórica y convincente al mexicano Antonio Margarito por decisión unánime en 12 rounds, para obtener el campeonato mundial medio jr y su séptimo título en diferentes divisiones.
Le dio una paliza brutal, inmisericorde, despiadada. Aprovechó su mejor capacidad técnica y mayor velocidad para vencer a un rival valiente, decidido, de gran resistencia, pero con recursos muy limitados, que equivocó totalmente la estrategia para hacer frente al llamado "Pacman".
Margarito nunca supo aprovechar su mayor alcance, sus brazos más largos; en lugar de tirar jabs y moverse hacia los costados para no permitir que Pacquiao se acercara a una distancia donde pudiera concretar sus envíos, caminó permanentemente hacia adelante, con su guardia cerrada, frontal, sin tirar golpes rectos y sin hacer fintas, convirtiéndose en presa fácil de los contra-ataques del campeón tagalo.
Con esta estrategia errónea, le facilitó las acciones al filipino, quien apoyado en su mayor velocidad de manos, rapidez de movimientos y extraordinaria puntería, le dió una cátedra de boxeo y una golpiza bestial e inhumana al valiente peleador mexicano.
La pelea debió haber sido detenida antes del décimo round porque Pacquiao ganaba claramente y los golpes que conectaba eran muy fuertes y frecuentes, pero el réferi de Texas Lawrence Cole no tuvo criterio para suspender esa masacre. Ni siquiera la actitud del tagalo, que volteaba a verlo, como indicándole que debía poner alto al desigual combate, lo hizo reaccionar. Su actuación fue totalmente equivocada, desafortunada, muy lamentable.
Por supuesto, en la esquina del ex campeón mexicano nadie tuvo el acierto de parar el combate para evitarle más daño y permitieron que la contienda siguiera, pese a observar su rostro lastimado y deteriorado, sin pensar en las consecuencias pues el castigo es acumulativo. Antonio Margarito sufrió fractura de un hueso orbital en el ojo derecho como consecuencia del castigo brutal que recibió.
Pacquiao ratificó su grandeza, ya acumula siete coronas: en mosca, supergallo, pluma, superpluma, ligero, welter y superwelter. Es el boxeador que ha ganado más título en diferentes divisiones.
Margarito confirmó que es un peleador bravo, valiente, de resistencia granítica, pero carente de recursos para atacar y sobre todo para defenderse. Quedó claro que para vencer a Pacquiao no es suficiente la fuerza y el poder de un peleador, se necesita mucha inteligencia.
Le dio una paliza brutal, inmisericorde, despiadada. Aprovechó su mejor capacidad técnica y mayor velocidad para vencer a un rival valiente, decidido, de gran resistencia, pero con recursos muy limitados, que equivocó totalmente la estrategia para hacer frente al llamado "Pacman".
Margarito nunca supo aprovechar su mayor alcance, sus brazos más largos; en lugar de tirar jabs y moverse hacia los costados para no permitir que Pacquiao se acercara a una distancia donde pudiera concretar sus envíos, caminó permanentemente hacia adelante, con su guardia cerrada, frontal, sin tirar golpes rectos y sin hacer fintas, convirtiéndose en presa fácil de los contra-ataques del campeón tagalo.
Con esta estrategia errónea, le facilitó las acciones al filipino, quien apoyado en su mayor velocidad de manos, rapidez de movimientos y extraordinaria puntería, le dió una cátedra de boxeo y una golpiza bestial e inhumana al valiente peleador mexicano.
La pelea debió haber sido detenida antes del décimo round porque Pacquiao ganaba claramente y los golpes que conectaba eran muy fuertes y frecuentes, pero el réferi de Texas Lawrence Cole no tuvo criterio para suspender esa masacre. Ni siquiera la actitud del tagalo, que volteaba a verlo, como indicándole que debía poner alto al desigual combate, lo hizo reaccionar. Su actuación fue totalmente equivocada, desafortunada, muy lamentable.
Por supuesto, en la esquina del ex campeón mexicano nadie tuvo el acierto de parar el combate para evitarle más daño y permitieron que la contienda siguiera, pese a observar su rostro lastimado y deteriorado, sin pensar en las consecuencias pues el castigo es acumulativo. Antonio Margarito sufrió fractura de un hueso orbital en el ojo derecho como consecuencia del castigo brutal que recibió.
Pacquiao ratificó su grandeza, ya acumula siete coronas: en mosca, supergallo, pluma, superpluma, ligero, welter y superwelter. Es el boxeador que ha ganado más título en diferentes divisiones.
Margarito confirmó que es un peleador bravo, valiente, de resistencia granítica, pero carente de recursos para atacar y sobre todo para defenderse. Quedó claro que para vencer a Pacquiao no es suficiente la fuerza y el poder de un peleador, se necesita mucha inteligencia.
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