Windows 7 a examen: experiencia del cambio de ubuntu a windows 7
Año nuevo, vida nueva y… portátil nuevo. Y no sólo portátil sino Sistema Operativo nuevo: Windows 7. Tras las buenas críticas oídas por diferentes lugares, incluída la propia Canónical –ubuntu-, me decido a probarlo unos cuantos días. Además, teniendo Linux en la máquina de escritorio, quizá no sea mala idea tener Windows 7 en el portátil, ya que al fin y al cabo el portátil lo utilizo para Firefox, Jabber y ver la tele.
Ciertamente Windows 7 se muestra mucho más ligero que Vista, con un menor consumo de CPU en las tareas básicas y el aspecto también ha mejorado considerablemente. En líneas generales Windows 7 está bien, pero analicemos algunos aspectos un poco más en profundidad:
Microsoft monopolio
Si bien se dijo en muchos blogs que Windows 7 en Europa vendría con la opción de elegir navegador de Internet, en el caso de mi nuevo portátil HP con Windows 7 Home Premium el único navegador que aparece es Internet Explorer 8. No sólo aquí aparece el tufillo de Microsoft Monopolio sino también en el bloqueo de ficheros estándar:
Por otro lado, el Sistema Operativo viene con un estupendo lector de ficheros XPS (un formato llamémosle equivalente al PDF), así que parece que Microsoft sigue empeñado en tener un formato propio para absolutamente todo, bloqueando los formatos estándar.
Apariencia de Windows 7
El menú de inicio es correcto, con un excelente campo busca-todo (gracias Linux), aunque quizá excesivamente orientado a abrir una pequeña colección de aplicaciones, por lo que quizá los usuarios que utilizan gran cantidad de aplicaciones pueden encontrarlo un poco comprimido. En este caso (muchas aplicaciones) el menú de Gnome o KDE de Linux barren por goleada, incluyendo al propio Mac.
Tampoco me apasiona el Panel de Control. Aunque bien colocado en el menú de inicio, tiene demasiado texto y pocos iconos, lo que hace que la búsqueda de, por ejemplo, las propiedades de ratón, no resulte nada fácil ni aparezca a simple vista. El panel de control está pensado sin duda para usuarios poco experimentados y con mucho tiempo para leer largas descripciones, no para el profesional informático o usuario avanzado que andará constantemente buscando algo a golpe de vista. La usabilidad del panel de control ha disminuido.
Pero no sólo se aprecia esta disminución de usabilidad en el Panel de Control, sino en todos los cuadros de diálogo en general. Si insertamos un CD, el cuadro de diálogo que aparece está repleto de enlaces (ver figura inferior), pero a simple vista no se distingue lo que son enlaces de lo que son títulos de la categoría. Estos cuadros de diálogo nos hacen perder mucho tiempo pasando el ratón por encima para averiguar (y tampoco siempre con este método) lo que es clicable y lo que no lo es.
Este problema se repite por todo Windows 7, ya que en líneas generales se ha primado la apariencia a la usabilidad. Las pestañas son difusas, al igual que las barras de desplazamiento, y ya no digamos los campos de formulario. Algunos campos de formulario son en realidad menús desplegables, y tampoco queda claro en muchas zonas si lo que se abrirá es un menú desplegable o es un botón o enlace. El sobreabuso de enlaces sin subrayar y sin advertir que son enlaces dentro de los cuadros de diálogo es un error imperdonable. Windows 7 sale muy mal parado en usabilidad.
Otro aspecto que irrita referente a la usabilidad de Windows 7 es que todavía no hayan implementado la posibilidad de utilizar la rueda del ratón sobre ventanas o zonas de ventana que no tienen el foco, o sobre los iconos de la barra de tareas, algo prácticamente imprescindible.
Aplicaciones
Desconozco si los avances de las aplicaciones en torno a Windows Live ya existían en Vista, ya que no he sido usuario de Vista y no he seguido de cerca su evolución, pero de cualquier modo es interesante ver que estos programas, en especial Live Mail y Live Writer se encuentran en un muy avanzado estado de evolución. Si bien siguen teniendo los mismos problemas de usabilidad mencionados anteriormente, las aplicaciones corren bastante robustas y con suficientes opciones y asistentes a la configuración como para considerarlas excelentes. Ahora mismo estoy escribiendo este post desde Live Writer, y sinceramente me encantaría tener una aplicación como Live Writer en Linux.
En cuanto a WordPad, también está muy evolucionado, aunque me incomoda sobremanera que Microsoft haya decidido mantener el sistema de pestañas de Office 2007 que tanto fue criticado en su día (ver imagen). No considero que este sistema aporte grandes ventajas a la hora de encontrar las herramientas, sino más bien al contrario, así que una vez más se prima la apariencia gráfica ante la usabilidad. Tampoco me parece buena idea llenar de botones la barra de título de las aplicaciones. Mal.
Si decidimos lanzarnos a buscar aplicaciones por la red, vemos que la cosa no ha cambiado mucho, infinitas aplicaciones para lo mismo que nos hacen perder un tiempo infinito en probar una y otra, descargar esta o aquella, ver la publicidad y los complementos que cada aplicación se le antoja instalar…
No he tenido suerte ni en la búsqueda de un Messenger sin publicidad para MSN y Jabber (Pidgin sí, pero ¿para eso estoy en W7?), ni en encontrar una aplicación para ver la tele con la DVB-T AverMedia. Un par de horas perdidas en la búsqueda de aplicaciones sin éxito, y todavía no he buscado antivirus Freeware ni lector-generador de PDFs ni … puf, ya estoy agotado.
Constantes actualizaciones
Es una de las cosas que más me irrita de Windows, la cantidad de tiempo que se pierde en actualizar aplicaciones, ya que cada aplicación lleva esta operación por separado. En las pruebas, no he podido abrir mi cuenta con Messenger, ya que constantemente reclamaba instalar una nueva versión. Al Aceptar (solución única), nos pide cerrar Messenger y también Writer (incordio soberano ya que estoy escribiendo este post). La actualización nos lleva 5 minutos entre descarga e instalación sin poder seguir trabajando. Milagrosamente, no hay que reiniciar: algo hemos avanzado con Windows 7. Una vez abierto el Messenger vemos que la molestísima barra de publicidad en movimiento sigue ahí, agitándose constantemente, así que mejor cerrarlo y buscar una aplicación alternativa que sea capaz de conectarse también a Jabber sin freir nuestras neuronas.
Las actualizaciones también incomodan cuando decidimos reiniciar la máquina y volver a Linux, ya que en ese momento el sistema, por voluntad propia, decide ponerse a instalar lo que ha descargado. Vemos que Windows sigue interfiriendo en nuestras decisiones. Windows sigue decidiendo cuándo es el mejor momento para sí mismo.
Administrador de archivos
Otra de las herramientas fundamentales de cualquier Sistema Operativo es el administrador de archivos o navegador. De clara influencia MacOS, el Explorador de Windows es bastante visual e intuitivo, e incorpora muchas vistas además de las tradicionales de Iconos y Lista. Destacan las vistas Mosaico y Contenido, muy prácticas y de excelente apariencia. Claro que todavía se nos cae la baba cuando recordamos el exposé de Mac, pero ciertamente las vistas de windows del explorador son menos efectistas y más usables, con lo que no cabe otra cosa que dar un voto positivo para Windows en este apartado.
Drivers
Es uno de los aspectos que más me ha gustado de Windows 7. Reconoce una gran cantidad de hardware y lo instala sin pedir CDs o drivers de la marca. En la parte negativa, decir que los 5 ó 1o segundos que Windows tarda en habilitar un pendrive o un ratón, son imperdonables si lo comparamos con el tiempo que tardan MacOS o Linux, que en el caso de un ratón USB es instantáneo.
Opciones escondidas
Otra de las características por las que destaca Windows 7 es por esconder las opciones. En mi caso me he visto incapaz de acceder a los archivos de la partición de recuperación de HP desde Windows 7 y lo he tenido que hacerlo desde Linux. También se aprecia un deliberado interés en esconder ciertas opciones, que ahora están detrás de un botón en una pestaña trasera, o en una opción poco visible del Panel de Control.
Así que, una vez más, se ve la intención de enfocar el Sistema Operativo a usuarios noveles, impidiéndoles o dificultándoles al máximo ciertos accesos y ciertas operaciones. Esta política incomoda a los usuarios avanzados, que nos gusta tener el control del Sistema Operativo, y no al revés.
Multimedia
Con el problema de la incompatibilidad de formatos, Windows 7 no destaca por sus capacidades multimedia, que se reducen a un discreto Windows Media Player, que si bien tiene una apariencia extraordinaria, carece de muchas funciones de manejo, configuración o capacidad de abrir formatos. Los controles mostrados de forma transparente sobre el vídeo en pantalla son estupendos, pero se echa en falta poder controlar el reproductor de una forma un poco más profesional, ya sea avanzando en el vídeo con la rueda del ratón o cursores del teclado, o pausando reanudando el vídeo/canción con la barra espaciadora o el Intro.
Punto positivo para el Windows Movie Maker.
Aproximación a MacOS X
No cabe duda que Microsoft ha intentado una aproximación a la extraordinaria apariencia y usabilidad de MacOS, ya no sólo con sus animaciones de abrir-cerrar-minimizar ventanas, los efectos de transformación de thumbnails sino también con la mismísima barra de tareas, que tanto podría recordar en su usabilidad (no tanto en su apariencia) al Dock de MacOS X.
Sin embargo, queda mucho camino, los efectos espejo de MacOS, las animaciones dentro de las ventanas, la usabilidad de los cuadros de diálogo o los efectos de distribución-localización de ventanas son muy superiores en Mac y Linux (compiz).
Personalmente el carrusel de ventanas que aparece al pulsar Win+Tab en Windows 7 tiene poco de usable, y el Shift Switcher de Linux, partiendo de la misma idea, es muchísimo más práctico.
Con respecto a la barra de tareas, la idea de agrupar los iconos de las aplicaciones con los iconos de aplicaciones abiertas es muy buena (gracias MacOS), pero el permitir que los iconos de estado de la parte derecha ocupen las dos alturas de la barra de tareas es una idea poco menos que absurda. La solución de ocultar ciertos iconos es también un parche poco inteligente, aunque este problema ya lo arrastramos desde Windows XP y es fácilmente desactivable.
Seguridad
No creemos que Windows 7 vaya a ser un antes y un después en temas de seguridad, virus y malware, ya que aunque se pide conformidad cuando una aplicación va a hacer cambios en el Sistema, este comportamiento está a la vista del usuario y es fácilmente desactivable (problema que ya tenía Vista), así que Windows 7, aunque con seguridad mejorada, seguirá siendo un rosario de virus, antivirus, antimalware, antispyware y demás artilugios propios de Windows, lo que nos hace pensar que quizá Microsoft tiene interés en que esto siga así o bien le preocupa el futuro en solitario sin todos estos animalitos.
Conclusión
Si bien Windows 7 agrada visualmente y ha avanzado bastante en ligereza y operatividad con respecto a Windows Vista, pasado el período de borrachera de efectos y transparencias, lo que queda es, ni más ni menos, un Windows, o sea, más de lo mismo. Con sus virus, sus constantes actualizaciones, el tiempo que nos hace perder y la dificultad para encontrar aplicaciones extra.
Windows se ha convertido en una bola de nieve de kilómetros de diámetro. Ya no es posible pararla y empezar de cero a partir de un kernel sano basado en Unix -o unix like- como hizo MacOS. Esta genial idea sería inviable si tenemos en cuenta todo el aparataje que Microsoft tiene montado en torno al kernel de Windows, utilizando librerías, drivers o complementos en cientos de macroaplicaciones, de usuario y empresariales. Si este magma colapsará en sí mismo, el tiempo, google, linux y mac lo dirán, pero desde luego, mientras vemos lo que ocurre, es de sano juicio contemplar los acontecimientos desde fuera, agarrado a los estándares, los formatos abiertos y la biodiversidad.
Sin duda, nada más gratificante que apagar Windows 7 y volver a Linux, sin virus o publicidad, y sin ningún tipo de olor a rancio.
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